He visitado un poquito
el blog de Carmen Santos. Suele tener entradas bien atrayentes, recubiertas de esa especie de polvo mágico con el que siempre escribe y camufla todo. He seguido un link a un artículo del País que habla de la crisis y los libros.
(Por cierto Carmen, o alguien porfa, me tiene que explicar como subir esos videos de Youtube tan chulos o esas cancioncitas...)
Ha sido interesante. Además de leer a Herralde diciendo que la crisis no llegará al sector de libro, sin explicar que muchos del sector vivimos en una crisis permanente, me he asomado a la mejor parte: los comentarios de la gente.
Y allí, por unanimidad, el grito era: los libros son caros.
No sé qué decir.
Imagino que como lector, escritor y editor, sufro el mundo del libro por muchas vertientes, y lo último que diría es que el libro, actualmente, es caro en España. Mejor dicho, lo último que diría es que la literatura es cara actualmente en España.
Para ello, se me ocurren varias argumentaciones, pero la mejor es la más ajena a las letras: los números.
En 1994, hace quince años, yo salía de marcha por zona céntrica, con cena y bebercio, y me salía la cosa por unas 1200 pesetas. Así al redondeo, 7,25 euros. En 2009, salgo sólo de cena, de bocadillo y caña, y pago 9 euros (y en un bar de Delicias). La noche completa, con bebercio barato, sin salir de mi barrio, me sale por 22 euros.
Redondeando, 3 veces más.
Compraba un coche utilitario medio, Opel Vectra, y costaba un millón y medio de pesetas, 9.000 euros. Ahora un Vectra no baja de 18.000 euros: tres millones de pesetas. Y tiro por lo bajo.
Dos veces más de precio.
¿Hablamos de los pisos? No, mejor lo dejamos.
En 1994 yo iba a comprar un libro y si era de la colección Reno de Plaza-Janés me costaba 900 pesetas (5,42 euros), si era de tapa dura me costaba 2.000 pesetas (12 euros) y, si era de bolsillo, aquellas maravillosas 575 pesetas (3.46 euros). Ahora compro un libro de Murakami de nivel medio (equivalente a la colección Reno en calidad) y me cuesta 8,50 euros, compro uno de bolsillo y me cuesta 5,75 euros, y me pillo en ganador del Azorín, de Planeta, en tapa dura, y me cuesta 22 euros.
Pago pues 1,5 veces más en el caso de la colección Reno, 1,66 veces más si es de bolsillo y 1,8 veces más si me pillo el de tapa dura.
¿Los libros son caros y no los compramos por eso?
Y eso que he hablado de libros superventas. Ya no hablo si vamos a autores de editoriales independientes, con mucha más calidad y mucho menos precio. (Abro momento promocional) En Tropo Editores, nuestra colección estrella, 2ºAsalto, todavía no sube de 15 euros (Cierro momento promocional).
Pero bueno. Son caros, sí.
Claro, los bares y los restaurantes están siempre vacíos.
Igual la gente deberíamos hacer una pequeña reflexión, ver nuestra escala de prioridades, y decidir, según estos números, que tenemos unas dos veces menos interés en la cultura de lo que teníamos hace quince años.
Lo que quiere decir que somos el doble de estúpidos que en 1994.
(Vaya, con los números… Aún pregunta alguno para qué servían los quebrados… Para hablar de literatura)